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Caminos a Guadalupe
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CAMINO DE LOS MINEROS

 

La historia de este camino surge paralelo a la explotación de las minas de mercurio de Almadén, en la provincia de Ciudad Real, inicio de nuestra ruta peregrina. A pesar de que fueron ya utilizadas por los romanos (la antigua Sisapo), no será hasta el descubrimiento de América y sus grandes minas de plata cuando reciban el gran impulso para el consumo de mercurio, dado por la necesidad de amalgamar en frío la plata extraída. A partir de aquí las aplicaciones del mercurio empiezan a multiplicarse. Paracelso, en el siglo XVI, introduce su empleo en el tratamiento de la sífilis, Torricelli en 1643 lo utiliza en su barómetro, y en 1720 Fahrenheit lo emplea en su termómetro. De hecho será su utilización para paliar la sífilis el verdadero nexo de unión entre Almadén y nuestro monasterio, puesto que a partir del siglo XVI la botica guadalupense utilizará este mineral para paliar esta enfermedad infecciosa. Son famosas por ello las llamadas unciones de primavera, que consistían en un tratamiento de la sífilis a base de mercurio, que los monjes boticarios traían desde las minas de Almadén. Fue notable el gran prestigio que tuvo la asistencia sanitaria en este monasterio a nivel nacional.

La historiografía de la medicina española describe la importancia de los hospitales de Guadalupe como auténtica escuela de medicina en un periodo tan precoz como la Baja Edad Media.

La cercanía de Almadén a las tierras extremeñas, dentro de lo que se llamó antiguamente como la ‘Mancha Baxa Extremeña’, que abarcaba desde el propio Almadén hasta Siruela, en la provincia de Badajoz, y la existencia de un mapa en el Monasterio de Guadalupe, nos recuerda la importancia de esta zona para la trashumancia de ganado entre el norte y el sur peninsular y el abastecimiento de mercurio para el funcionamiento de los hospitales guadalupenses.

De Guadalupe a Almadén se utilizaba un ramal de la antigua cañada real segoviana de La Mesta, que enlazaba desde Talavera de la Reina y bajaba hasta Guadalupe, para después continuar por la Mancha Baxa hacia los territorios de Almadén y finalizar en Andalucía. Uno de los fundadores de la Orden de San Jerónimo, Pedro Fernández Pecha, uno de los principales colaboradores de Alfonso XI y estrechamente ligado a la consolidación de los nuevos monasterios jerónimos, en especial el de San Bartolomé de Lupiana y el de Guadalupe, sería el verdadero impulsor en las relaciones mercantiles del azogue en Guadalupe, ya que hacia 1348 arrendaría los pozos de mercurio de Almadén. Aunque posteriormente se haría cargo la corona española, sobre todo a raíz del descubrimiento de América de las productivas minas de Almadén, no se olvidaría de establecer estrechos vínculos con la orden para el suministro de este mineral.

 

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